TRABAJAR LA CONVIVENCIA

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Los centros escolares son la puerta de entrada a  la sociedad para los jóvenes, a través de ella, nos ponemos en contacto con el medio en el cual desarrollaremos nuestra vida. Ello supone una gran responsabilidad, para los centros. Cómo la asumamos tendrá gran influencia para todos.

Nuestra propuesta entiende la escuela como comunidad, donde participan padres, maestros, alumnos y entorno, por ello todos ellos tienen algo que decir en nuestra creación. Todos somos responsables de la convivencia y como dice un proverbio africano:

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En estos días, se percibe cierta crispación por parte del profesorado sobre las condiciones laborales y entre el alumnado existe la preocupación, o más bien entre los padres, sobre los conflictos o el ambiente en el que pueden verse los niños envueltos.  La crisis, además pone las cosas todavía más difíciles. Tener estos pensamientos,  no benefician  en nada en el ambiente escolar.  En muchos casos cuando realizamos  un trabajo, pensar en lo que nos pide nuestro  jefe, en el sueldo que recibo, en las malas condiciones y la sobrecarga o en el ambiente con los compañeros, no motiva para desarrollar potencial y sacar lo mejor de nosotros, más bien nos anima a lo contrario.

Es por ello, que nuestra propuesta trata de plantear una herramienta para la convivencia, que se apoye en las virtudes y  fortalezas, con lo que contamos, como puede ser; la creatividad, la curiosidad, la apertura mental, el amor por el aprendizaje, la valentía, la perseverancia, la integridad, la vitalidad, el amor, la amabilidad, etc. Todos aperecen como ejemplos de la clasificación que recoge  “Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification” Peterson y Seligman, 2004. Todas ellas ejecutadas en un ambiente de flujo, buscando la propuesta que describe en su libro Fluir  Mihály Csíkszentmihályi.

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La escuela nos ofrece la oportunidad única para compartir espacio con personas diversas, comprender su situación y entender sus estilos de vida, enriqueciéndonos de la las distintas formas de entender la vida. En este espacio podemos conseguir que los menores, entiendan lo que supone vivir en sociedad, compartir lugar de  residencia con otros, y hacerlo de forma positiva y divertida. Lo que hace a este espacio más que recomendable para la educación para la convivencia es su carácter educativo, un espacio mediado por un profesorado cualificado que prepara a ciudadanos capaces, para una posterior adaptación ajustada a la sociedad. En otros momentos vitales, el componente educativo, en otros entornos, se presupone o deja de tener tanto interés.

La Constitución española, como máxima norma del Estado entre otros documentos. Establece una serie de elementos caracterizadores del Estado español, entre ellos  se encuentran; que somos una democracia, el respeto, los derechos, etc., directamente relacionados con la convivencia. Los valores que plantea este documento requieren de su interpretación y de un  buen aprendizaje y para ello la escuela tiene un papel imprescindible.

Para esta labor la  escuela debe enseñar a: participar, tomar decisiones democráticamente,  vivir en paz, respetar los derechos humanos, a ser tolerantes, a disponer de unas habilidades sociales que nos permitan comunicarnos y entendernos, etc., todas competencias  favorecedoras de la convivencia.